domingo, agosto 19, 2007

El trasgo y el cosmonauta - canción 9: Baladetta

Otra de las innumerables canciones que supe hacer a los quince y que sobrevivió milagrosamente a la Inquisición de quien aquí suscribe. Inspirada en Ruby Tuesday, una bellísima balada de los Rolling Stones, y en la cadencia rítmica de Something in the way, de Nirvana, Baladetta pintó como un manifiesto de esa sensación de exilio (Darnauchans hubiera dicho insilio) que siempre me atravesó de parte a parte: exiliado de cualquier tiempo, exiliado de cualquier tribu, exiliado de un cielo que de un modo u otro busqué recuperar -aun dudando de su existencia-. Recuerdo que, años más tarde, cuando vivía en la ciudad de Rocha, Enrique “Gallineta” Silva, un poeta que supo contar con la amistad y la música del mítico Alfredo Zitarrosa y de los Zucará, dijo en tono de broma que yo llevaba una sombra de ángel en picada. Y el alivio de esa sombra, ¿en qué rincón del Brasil o Buenos Aires, en qué sombra de ese Uruguay de niebla, en cuál botella o abrazo de una mujer blanca y nocturna se encuentra?


Cómo te brilla ese pelo
con la luz del videobar
junto a un corazón ancestral
que prueba el whisky y la hiel.
Ya no recuerdo mi nombre,
tampoco donde nací.
Sólo el fantasma que hay en mi rubí
nunca me abandonará.


Hoy tuve miedo de morir,
miedo también de vivir,
y encima esto no hace gracia.
Hace que los sueños pasen deprisa
y yo quiero seguir como en un país
con guerras y sin ayer.


He visto al hijo del trueno
entre las olas del mar
(quizás no firmando un pacto social
en homenaje a un clavel).
Abriré el libro más viejo.
Probablemente mi fin
sea la risa del que ve ante sí
lo que fue y lo que será.

1 comentario:

mar dijo...

volver a escuchar tu voz desde la calma
brindo por eso